El M5 no es un salto generacional. Lo es de continuidad: el mismo
chasis de 1,24 kg que ya conocíamos, pantalla Liquid Retina, sin
ventilador. Lo que cambia está dentro y se nota cuando lo usas, no
cuando lo lees.

Lo que medimos en una
semana de uso real

Exportar un proyecto de Final Cut de 4K H.265 que en el M3 tardaba
ocho minutos, aquí baja a cinco. Abrir Lightroom con cuatro mil RAW
indexados ya no tarda. Y lo más raro: sigue frío después de hora y media
renderizando. Una hora de Logic Pro con quince pistas y plugins reverb
dejaba al M3 en torno a 70 grados; el M5 se queda en 58.

En navegación pura, mail, suite Office, Zoom, llamadas FaceTime,
lectura PDF, edición de texto largo: ningún humano va a notar diferencia
respecto al M3. La velocidad de respuesta está saturada hace dos
generaciones para esos usos. Las ganancias del M5 sólo emergen cuando le
metes carga real: render, GPU compute, modelos de IA en local con Apple
Intelligence, compilación Xcode de proyectos grandes.

El argumento que
sigue sin envejecer: silencio

El Air no tiene ventilador. Punto. Trabajar todo el día con un
portátil que no zumba es una diferencia que sólo se aprecia cuando
vuelves a un equipo con ventilación activa, especialmente en terraza
canaria con sólo el sonido del alisio de fondo. En cafeterías,
coworkings, salas de reunión, vuelos largos: el portátil que no se
escucha desaparece en el contexto.

Pantalla, autonomía,
conectividad

Pantalla Liquid Retina. Brillo máximo subido a 500 nits (era 400 en
el M3). Bajo el sol del mediodía en una mesa al aire libre, ya no
necesitas hacer pantalla con la mano. Sigue siendo LCD, no mini-LED ni
OLED, así que para color grading profesional o consumo HDR el Pro sigue
ganando, pero para todo lo demás esta pantalla está sobrada.

Autonomía: Apple promete hasta 20 horas de reproducción de vídeo. En
carga de trabajo mixto real (Office + browser + un par de horas de
edición ligera), nuestras 8-9 horas se mantienen sin tocar cargador. En
vuelos transatlánticos sigue siendo el portátil al que no le falla la
batería.

Conectividad: dos puertos Thunderbolt 4 (gen previa eran Thunderbolt
3), MagSafe, jack 3.5 mm que Apple no ha quitado y muchos profesionales
agradecen. Wi-Fi 7 y Bluetooth 5.4.

Para quién tiene
sentido y para quién no

Sí merece la pena: vienes de un Intel o de un M1,
trabajas en movilidad real (consultor, comercial, periodista, autónomo
nómada), no quieres pensar en el cargador, te importa el peso, no haces
vídeo profesional pesado.

No merece la pena: tienes un M3 y tu workload es
estable. La diferencia que vas a notar es marginal salvo en exports y
compilación. Espera al M6.

Mejor el Pro 14”: trabajas con vídeo 6K-8K,
necesitas puerto SD/HDMI nativo, color grading exigente, audio
profesional con muchas pistas, ProMotion 120 Hz lo aprovechas.

En Canarias

El M5 viene con la misma garantía Apple internacional, factura con
IGIC y sin trámites de aduanas si lo recibes en las islas. La unidad que
estamos probando lleva 8 días encendida sin reiniciar, en una mesa con
viento, sol y polvo fino del Sahara. Sin problemas térmicos, sin polvo
en la carcasa (lógico: no tiene rejillas de ventilación).

Si trabajas fuera de la oficina, en una terraza, en un coworking o en
movimiento, este sigue siendo el portátil. El Pro pesa más y suena más.
El Air no suena.

Más información →

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *